LACRA DEL SIGLO XXI.


Ni el cancer, ni el sida, ni la malaria o el tifus. Ni la próstata, ni la mama, ni el riñón, ni el higado. Ni el tabaco, el acohol, ni la cocaina o el hachís. Ni Irak, Iran, el Congo o Chechenia, ni Bush, ni Putin, ni Chavez, ni siquiera Zp (aunque poco le falta). Ni el dolor de muelas, el olor de pies, ni el desodorante o la caspa. Ni la bomba nuclear, las minas antipersonas, ni las armas químicas. Ni el tomate, ni salsa rosa, ni gran hermano. Ni Enrique Sopena, ni Mariantonia iglesias, ni siquiera el ínclito y sinverguenza Iñaki Gabilondo. Ni Prisa, ni Sogecable, ni mediapro, ni TVE. Ni el puto cambio clímatico, el huracán "perlita", la sequia o las inundaciones. Ni ERC, ni el PNV, ni BNG, ni siquiera el propio PSOE. Ni la ley antitabaco, la memoria histórica, ni la hamburguesa XXL. No. Está claro.

La gran lacra del siglo XXI son los culos.

¿Se han dado cuenta lo difícil que es en estos tiempos ver un buen culo? Ya no un buen culo, tan solo un culo decente.

Pues yo se lo voy a decir; es jodidamente difícil. Un culo bien en su sitio, ni bajo, ni alto, bien prieto, duro, redondeado, con movimiento oscilante al andar. Un buen culo, así vaya con falda ancha o estrecha, chandal o vaqueros. Que me dicen de un buen culo atrapado en unos levis 501 de toda la vida, donde no hay nada que esconder y se muestra, el muy cabrón, con todo su esplendor.

Pues no. Hoy en día es jodido ver eso. Te encuentras diferentes tipos de culos, asociados a diferentes personalidades y tipos de ropa. Te puedes encontrar con el típico culo chorreante por los lados, dónde el tocino se hace protagonista en lo que es la parte trasera baja y apenas hay diferencia entre la posadera y el muslo. Está el culo bajo, que como su propio nombre indica se asoma demasiado a los muslos; el culo plano, el culo ancho, el culo lacrosillo (fué buen culo en su momento pero se descuida), el culo con tendencia alcista.... Son muchos y variados.

Capítulo aparte son las personalidades asociadas a los mismos, y los ropajes. Pero, permitanme citar al menos, ese culo lacroso, lacroso de cojones. Ese culo que con dificultad entra en una silla del cine, que se mueve cual marea enfureciada cuando su dueña acelera el ritmo del paso; ese culo que, generalmente va asociado a una fuerte personalidad que se dice así misma "coño, que buena que estoy" y en vez de escorderlo tras una falda de esas anchas que más parece una túnica de esas de los moros, pues no, se enfunda en unas mayas de color rosa, después de haberse rebozado previamente en mantequilla para que resbale, y sí, aunque no te lo creas, sale a la calle con la cabeza bien alta y "aqui estoy yo"....

Eso, es el colmo de la sinvergonzoneria. Eso es la gran lacra del siglo XXI.

...y es que me las tocan.

*Para más información: "Tratado del culo" próximamente en librerias.